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domingo, 3 de abril de 2011

¡El festín caníbal!


Este grabado y el anterior fueron hechos inspirados en los relatos de Hans Staden que después de su regreso a Alemania, escribió un libro cuyo título es Warhaftige Historia und beschreibung eyner landtschafft der Wilnen Nacketen Grimmigen Menschfresser Leuthen in der Newenwelt America que fue editado en 1557. Han es el hombre blanco de barba que observa el festín caníbal.
El libro tiene dos partes: La primera, relata la experiencia de cautiverio con los indios tupinambás en Brasil, en aquel entonces, colonia portuguesa. La segunda, es una especie de “tratado” donde describe aspectos característicos de aquella tribu. La obra fue un éxito de ventas y las compañías editoriales de su época publicaron distintas versiones, todas con su firma. Se quitaron o agregaron detalles a fin de despertar la curiosidad. Describe las características naturales de la tierra y las costumbres de los indígenas que en ellas habitaban, convirtiéndose en el primer estudio importante sobre América portuguesa. Es uno de los primeros relatos europeos que dan cuenta del canibalismo en el Nuevo Mundo. En castellano fue traducido como Verdadera historia y descripción de un país de salvajes desnudos, feroces y caníbales, situado en el Nuevo Mundo, América.

Fuente: wikipedia

lunes, 19 de abril de 2010

Dia do Índio


En Brasil en el día 19 de Abril - se celebra el “DÍA DEL INDIGENA”
Acá un lindo retrato para homenajear el elemento más fundamental de la cultura brasileña, que hoy es parte de todos nosotros.

sábado, 16 de enero de 2010

Aventura Brasil

Pintura de Albert Eckhout – Siglo XVII - Brasil holandés

La gran facilidad con que los indígenas armaban una molienda de mandioca, la transformó en elemento de fundamental importancia para el poblamiento de Brasil. Además de esto la harina de mandioca es un acompañamiento que se puede comer crudo y tarda mucho en pudrirse, siendo excelente comida para largos viajes.

Los nativos asaban en el espeto directo en el fuego o hacían agujeros en el piso, cocinaban con ayuda de la cerámica. En una gran cerámica tostaban la harina y hacían el beiju, hasta hoy esta gran cerámica es considerada la mejor manera de tostar la harina de mandioca, elemento indispensable para el indio, y para todos los que llegarían después.

La mandioca fue el sustento de la colonia, consumida en las grandes casas, en las senzalas (alojamiento de esclavos), en viajes por tierra de los bandeirantes y llevada a muchos países por los portugueses. Siendo hoy raíz de fundamental importancia para Congo y Ghana.

Los portugueses llegaron en 1500, pero ya en 1502 debido a la total ausencia de cualquier instrumento de metal, Brasil fue declarado una tierra sin metales preciosos.
Para hacer negocio con los indígenas, aventureros portugueses y franceses vivían años entre los indígenas, aprendían sus modales, idiomas, tenían hijos, pero mas que todo aprendían a sobrevivir en la selva, a alimentarse, abrigarse, identificar hierbas, animales dañinos y todo el conocimiento indígena que hizo de Brasil un país posible.

Los primeros brasileños eran traficantes de palo-brasil, pieles de onza, pájaros, y esclavos indígenas. Ya en 1531 la nave francesa “Peregrina” fue arrestada llevando 300 toneladas de palo – brasil, 3000 pieles de “onzas”, 600 papagayos, 1,8 toneladas de algodón, aceites medicinales, pimienta, semillas de algodón y muestra de minerales.
Esto fue apenas el principio de la degradación de nuestras matas.

Los actos antropofágicos de los indígenas intimidaban mucho al visitante, pero la gran significación de tal acto hoy, es la esencia del Brasil actual.
Para ser comido por los indígenas, el visitante debía demostrar ser un bravo guerrero o tener conocimientos distintos, porque consumir su carne de alguna manera significaba obtener sus cualidades y transformarlas en propias. Hasta hoy el brasileño aprende con la cultura extranjera, la digiere y la transforma en algo nuevo.

En la primera “visita” oficial ya había esclavos negros en el barco como esclavos. En verdad los portugueses fueron pioneros en Europa en navegar largas distancias y cuando llegaron a Brasil ya esclavizaban africanos y estaban en camino de hacer negocios en diversas regiones del planeta llegando hasta a la tan lejana Nagasaki en Japón. Además de esto traen en su ser influencias moras.

Aventurero como pocos, el portugués, viajó en busca de condimentos y riquezas y no se negó a probar nada, y llevó a todas sus colonias frutas, semillas y bulbos transformando y dando nuevo aspecto a la flora local.

El portugués trajo el ganado, la gallina, el mango, la jaca, el yambo, y traerá también la caña de azúcar, heredada de los árabes, y para cultivarla, a los esclavos. Los negros fueron traídos para las duras tareas del plantío, cosecha y molienda de la caña de azúcar, y el tabaco. Después para obtener oro, diamantes, café y también para todo tipo de tarea que demandasen fuerza.

martes, 20 de octubre de 2009

Pindorama



La búsqueda del significado de la alimentación en la historia del hombre evidencia el acto culinario como propio de la especie humana. El “hombre” es el único ser que conoce y atribuye significados a todas sus actividades, aún al acto primordial, sin el cual no hay vida posible, que es la alimentación. La cocina, entonces, es una actividad exclusivamente humana, una práctica creada, llena de significados que van más allá de la mera utilización de los alimentos por el organismo.
El hombre interviene con la finalidad transformadora única, y al cometer tales actos utiliza los elementos del medio, evidenciando su cultura, su entorno, su fauna, su flora y sobretodo su manera de relacionarse con ella.
En Brasil esto evidencia los orígenes de su gente, su mestizaje, su sabrosa mescla integradora que une en la mesa todos los elementos sin miedo. Porque Brasil es mestizo y tiene orgullo de serlo.
Sabor y Cultura de Brasil desea develar los orígenes y la identidad del pueblo brasileño bajo un aspecto peculiar: la alimentación. Lo haremos a través del estudio de las culturas que se entrecruzaron en el país rescatando prácticas alimenticias del Brasil colonial, de las cuales algunas parecen perdurar hasta hoy formando parte de la identidad nacional brasileña, una identidad multicultural y a la vez única.
En “Pindorama” (Brasil antes de ser Brasil), los nativos estaban en la edad de la piedra, no conocían el metal, no tenían ninguna herramienta, sólo cerámicas, cestería, morteros de madera y piedras afiladas para cortar o rallar. Construían arcos, flechas, armadillas, canoas, hamaca, y las ocas que es el nombre de las casas hechas con madera y elementos naturales. Los nativos se bañaban todos los días, se limpiaban los dientes, utilizaban los aceites que conocían como medicina o como productos cosméticos. Las primeras descripciones de los indígenas son siempre elogiosas a su belleza física, buen pelo y buena piel. En contraposición con el europeo que se bañaba poco, y tenía constantes problemas de piel, de mal olor y aliento.
No tengo dudas, “Pindorama” era el paraíso, si había comida para uno había comida para todos, el alimento era compartido entre todos, los nativos recolectaban muchas frutas, hacían bebidas fermentadas con ellas, cazaban aves, tortugas, jabalíes, pescaban peces, moluscos, hasta el manatí (hoy su pesca está prohibida porque el Pez-Buey fue casi extinguido por el hombre blanco). Tenían mascotas, pero no criaban animales para comer, consumían miel, palmito, no tomaban leche, abusaban de la pimienta, pero sin sal. Plantaban mandioca y la procesaban de manera laboriosa, la técnica indígena es hasta hoy la mejor manera de obtener una “farinha” de alta calidad, logrando varios subproductos, harinas de distintas calidades conforme la técnica utilizada, hasta una bebida fermentada. Las bebidas fermentadas (de mandioca o frutas) eran utilizadas en rituales ruidosos, no se comía, todos participaban, bajo efecto alcohólico todos bailaban y cantaban. El indio no bebía solo, el alcohol era ritual.

Eran los nativos quienes tenían todo el conocimiento de una tierra totalmente incógnita. Sin la ayuda de estos por engaño o devoción, Brasil no sería lo que es hoy. Esto incluye técnicas de supervivencia y alimentarias de vital importancia para la estabilización de todos los cariabas (hombre blanco en lengua tupí guaraní. La mandioca es fundamental en la historia de Brasil y sigue siendo el sustento alimentario del país. Hay estudios y tesis que afirman que la mandioca es el pan del brasileño. Y por la mandioca empezaremos.
De fácil cultivo, y buena productividad. Los indígenas cultivaban la mandioca, y ya tenían elaborados varios subproductos. Los portugueses a principio la confundían con el ñame africano. Pero al final, se quedo el nombre original que es fruto de la leyenda indígena. MANI-OCA, “Casa de Mani”. La harina cruda seca que hasta hoy acompaña carnes asadas, en cualquier puesto callejero fue de gran importancia como sustento en la “Hazaña Brasil”. De fácil conservación, la harina empieza como sustento básico del nativo, los portugueses la incorporan en sus provisiones marítimas, y la transportan a otras colonias. La llevaban en las expediciones tierra adentro, y más tarde a la mesa de sus casas y la incorporan en las provisiones de los esclavos. Los africanos ya consumían otras harinas, pero incorporaron e incrementaron bien el uso de la harina de mandioca.

La Farinha es substanciosa y barata con ella hacemos el “Pirão” tan importante que es común oír tal expresión como sinónimo de comida. El pirão es el jugo del guiso mezclado con la harina de forma homogénea hasta que tenga la textura de un puré. La farofa es más seca y lleva pocos o apenas un elemento grasoso. De esta manera el pirão va con el guiso y la farofa con las carnes secas. Tiene como propiedad garantizada “aumentar lo que está poco” como reza el dicho popular. Siendo un carbohidrato básico en la mesa, es el clásico acompañamiento diario del “arroz y frijol” elemental del almuerzo brasileño de pobres y ricos. Y es un elemento inseparable de las comidas típicas de varias provincias. Las más populares son los “pirões” en guisos de pescado como la “Moqueca” (que puede ser Baiana, Capixaba entre otras), el “Tutu de feijão” y “Feijão Tropero” (comida mineira), el pirão el “cozido” que en cada región o casa tiene sus particularidades y la tradicional ave de navidad rellena con una farofa de menudos, y tantas y tantas comidas, que podría quedarme citando una infinidad de recetas más en que se usa la harina cruda.

En el próximo “post” seguiré hablando de otros subproductos de la mandioca porque la mandioca no para allí, también la comemos cocida, frita, en puré, ñoquis, bollitos y todas las especialidades nacionales como “beijus”, “tacacá”, “tucupi”, en pasteles, en tortas yendo del dulce al salado sin miedo.