viernes, 6 de agosto de 2010

El Cajú




Las frutas - El Cajú

Desde siempre las frutas de Brasil han llamado la atención del visitante.
La llegada del portugués en el 1500, cambió definitivamente a “Pindorama”. Nuestra flora creció y mucho, el Portugués estaba, en Brasil, en África, en India y China en esa misma época. Han traído, llevado y cambiado el panorama de los Trópicos.
Te puedo enumerar unas frutas y preguntar ¿cuales de ellas no son originarias de Brasil, son el cajú, el mango, la banana, el guaraná, o el maracuyá?
Y si te contestara que ni la banana, ni el mango son de Brasil, así como tampoco el coco, ni el dendé ¿que te parecería? ¿Increíble no?
Pero hablemos de una cosa por vez, y por entender que fue uno de los primeros frutos hasta tener un decreto protegiéndolo, elegí el cajú, fruto único, que es más conocido por su castaña. Curiosamente en el periodo histórico del “Brasil Holandés” en que Mauricio de Nassau hizo un decreto para proteger el Cajú, el decreto establecía que por cada Cajueiro derrumbado se debería pagar el valor de 100 florines. También fue durante esta época que el pintor Albert Eckhout, (Pintor oficial de 1637 a 1644) encargado de pintar las bellezas nativas del Brasil Neerlandés, pintó “La Mameluca” que representaba una linda mestiza nativa bajo un árbol de Cajú con lindos frutos colgando. Además de los importantes cuadros con los tipos humanos en tamaño natural que tenían 2 metros, también pintó obviamente naturaleza muerta con nuestros frutos, siendo la ilustración que elegimos hoy una de sus pinturas.
El nombre Cajú viene del Tupí “acá-iu” que significa fruto amarillo, siendo el nombre cajú un aportuguesamiento del Tupí. El Cajueiro, que era más típico del norte se expandió por todo el territorio nacional, y por medios de los portugueses, llegó al mundo. Y hoy se ve el Cajueiro entre las latitudes de 30o norte y 31o sur, vegetando en estado natural o bajo cultivo en diversos países

Fruto ácido con mucha vitamina c, era comúnmente utilizado como alimento propio para recuperación de los esclavos y marineros que llegaban con escorbuto o en situación de debilidad por las condiciones del viaje y del navío.
La belleza del fruto y su pulpa carnosa inspiraron muchos temas musicales, y bellas pinturas, siendo uno de los frutos más representativos de la patria. Desde 1557 ya tenemos relatos de visitantes respecto del Cajú.
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En Brasil podemos encontrar los más variados tipos de recetas hechas con el Cajú, pudiendo ser cocido cuando todavía esta verde y es conocido como “Maturi”. Siendo una de sus recetas más famosas la “Frigideira de Maturi”, plato que hace parte de las historias de Jorge Amado en “Tieta de Agreste”. Pero por supuesto, las delicias más consumidas del Cajú son, la castaña tostada, el dulce de cajú y el jugo.

Como fruta nativa, el uso de toda la planta es una herencia indígena, el cajú permite el uso de diversas partes de la planta. La raíz puede ser utilizada como un purgante, la hoja sirve como curtiembre, tiene un alto contenido de tanino, y también se puede utilizar en redes de pesca, debido a su alta resistencia. La hoja también se puede utilizar como medicina en el tratamiento de la avitaminosis. La cáscara, también es rica en tanino, se puede utilizar para hacer té, ante hemorragias, diarrea y úlceras. Cuando esté cocido, las cáscaras del árbol liberan una sustancia colorante de color rojizo-negro, muy utilizado por los pescadores para teñir la ropa, las redes y líneas de pesca, por lo que adquieren una mayor durabilidad.

Cajú o Anacardo (nombre derivado de su denominación científica) es uno de los cultivos de frutas que muestran un mayor contenido de vitamina C (ácido ascórbico), la castaña puede ser consumida en varias formas, su sabor y valor nutricional son reconocidos. Además el cajú tiene altos niveles de azúcares, taninos y minerales, incluyendo hierro, calcio y fósforo. Conforme estudios realizados en 1959, el cajú también tiene 14 clases de aminoácidos, con una mayor presencia de la alanina, valina y leucina, seguido por el ácido todavía prolina, triptófano y glutámico.

No olvide que es un compañero clásico de la cachaza, se debe tomar un vasito chico de una, y después se debe comer un pedacito del Cajú con sal. Los licores también pueden ser hechos de Cajú.

De hecho, era costumbre indígena hacer bebidas fermentadas de frutos masticados de cajú, bebida ritual e singular, ya poco común hoy en día.


Foto by Andrea Gabriel

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