viernes, 1 de abril de 2011

¡El banquete antropofágico!


Ciertas costumbres de los indígenas brasileños eran consideradas “bárbaras” entre los visitantes europeos, y causaron profundo impacto entre ellos. En especial debido a la desnudez, y las pinturas corporales que exhibían. Sus cuerpos, sus danzas y sus cánticos. Pero sin duda, el festín caníbal era visto como la más horripilante y temeraria de sus costumbres.

La narrativa llena de detalles del mercenario alemán Hans Staden - quien fue tomado prisionero por los Tupinambá - nos posibilitó el conocimiento de los pasos del banquete, y nos permitió entender que el verdadero objetivo al comer la carne del otro humano, era absorber las cualidades y conocimientos de la victima.

El ritual empezaba con la captura del rival a sacrificar, quien podía vivir largos años en la tribu, gozar del derecho a una esposa, a los rituales, a participar de las actividades cotidianas, y también a procrear. Pero era consciente de que un día llegaría su ejecución, lo cual sabía y aceptaba de antemano. Sin embargo, en el caso de Hans no fue posible, debido a su actitud cobarde -.puesto que lloraba cada vez que iba ser devorado – y fue considerado indigno de servir de comida de un tupi o tupia.

Debido a la colonización, esta costumbre fue perdiendo fuerza y lentamente dejó de existir. Pero en el año1922 se comenzó a celebrar la Semana de Arte Moderno de São Paulo, donde los modernistas rescataban, entre otros acontecimientos, el banquete antropofágico como la representación de la cultura brasileña. En los años subsiguientes el gran escritor brasileño Oswald de Andrade, lanzó el “Manifiesto Antropófago y Manifiesto de la Poesía Palo-Brasil”, cuyo eje teórico buscaba repensar la cuestión de la dependencia cultural en Brasil.

Es así como la antropofagia se torna metáfora de una cultura que absorbe y genera algo nuevo, como ocurre con la cultura brasileña que combina el nativo, el africano, y el europeo creando así algo distinto, que es a la vez único, exclusivo, y original.

Finalmente nos queda para cerrar el gran cuestionamiento hecho por Oswald de Andrade, que nos hace repensar y reflexionar sobre nuestra propia identidad en Latinoamérica; Tupi or not Tupi that is the question!

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